El mantra y las afirmaciones son de una simplicidad infantil. En su forma más básica, según las enseñanzas de la organización Meditación Trascendental por ejemplo, es difícil equivocarse con ellos. Se pueden aprender en 10 minutos y practicar donde sea.
Estas técnicas «usan un clavo para sacar otro clavo». Usan palabras para detener palabras. Con frecuencia nuestros cuerpos se relajan, pero nuestras mentes siguen comentando, evaluando, preocupándose. Estas charlas internas son la némesis de muchos meditadores. El mantra y las afirmaciones son una manera de contrarrestarlas.
El principio es sencillo. Decimos una sola palabra o frase corta repetidamente durante la meditación; generalmente se hace en silencio y al tiempo con la respiración. Este suave flujo de un sonido, frecuentemente sin sentido, forma una especie de atasco en las ondas y evita que otros pensamientos arraiguen.
Puede parecer infantil, pero las técnicas sencillas funcionan bien en la meditación. He aquí la razón por la que el mantra y las afirmaciones tienen tantos adeptos. Su simplicidad es una virtud y se pueden enriquecer fácilmente añadiendo visualizaciones, conceptos y acciones.
Existen cuatro formas básicas de usar palabras: mantra, afirmaciones, contar y poner nombre. Todas ellas pueden ser el verdadero objeto de su meditación o una forma de apoyarla. Ya hemos usado el contar con la meditación sobre la respiración, y la asignación de nombres se verá en el capítulo 13. En el capítulo presente nos ceñiremos a las afirmaciones y el mantra. Comenzaré por las afirmaciones ya que hay más cosas a decir con respecto al mantra.
Afirmaciones
He aquí algunas sencillas afirmaciones:
MÁS LENTO
DÉJESE IR
PAZ Y AMOR
RELÁJESE
DESPIERTE
DÉJELO ESTAR
CÁLIDO Y PESADO
Es importante no «pensar sobre» la afirmación. Hay que decirla en silencio y continuamente mientras que la atención principal se concentra en la respiración o el cuerpo. Una afirmación es como el papel de las paredes, proporciona una atmósfera de fondo.
Por ejemplo, concéntrese en las sensaciones de la mano mientras dice «cálido y pesado». Con la repetición, las palabras se convierten en una sucesión de un sonido prácticamente sin sentido. Es como cantar una canción y adoptar el tono de la misma, sin reflexionar sobre el significado de las palabras.
Aun así, puede sentirse muy alerta concentrándose en las manos. Las manos son muy sensibles y cuando nos relajamos, las sensaciones cambian. Es muy probable que sus manos comiencen a sentirse pesadas o calientes, pero importa poco si sucede así o no. Tal vez sienta un cosquilleo, o presión, o la textura de la piel contra la ropa.
La concentración sobre las sensaciones le alejará de pensar y le permitirá relajarse. La afirmación está allí para fijar una sensación y frustrar el flujo de pensamientos. Muchas personas piensan sobre el significado de su afirmación, pero en mi opinión eso no es meditar, sino que es pensar, lo que a su vez es una actividad de onda mental beta. Tal vez se sientan bien haciéndolo, pero es poco probable que se puedan relajar profundamente.
Aquí nos enfrentamos a un problema de terminología. «Meditación» no es una palabra muy adecuada para describir las habilidades que enseño en este libro. En el idioma inglés, «meditar» generalmente significa «pensar profundamente sobre una cuestión». Un buen cristiano, por ejemplo, meditaría sobre una sola línea de las sagradas escrituras para extraer un significado más profundo. Es un uso exacto de la palabra, pero significativamente distinto de mi utilización. Espero que comprenda la distinción. Cuando uso la palabra, no quiero decir «pensar sobre una cuestión».
La meditación en el sentido occidental sólo se convierte en meditación en el sentido oriental cuando la persona pasa más allá del pensamiento y entra en la sensación directa no verbal. En la tradición monástica occidental esto se llama «contemplación» o, en palabras de san Benedicto, «escucha divina».
Las afirmaciones las usan frecuentemente aquellas personas que realmente no meditan. Por ejemplo, una persona puede decir repetidas veces «Soy una persona cálida y amorosa, que se mueve con confianza y gracia». Es una forma útil de autoconversación que puede contrarrestar actitudes negativas internas, pero es poco probable que produzca una profunda tranquilidad y una gran clarida mental.
Mantra
Un mantra es como una afirmación, pero con dos diferencias importantes. Un mantra puede no tener significado alguno o, si lo tiene, la calidad de sonido de las palabras es más importante. En segundo lugar, la concentración está en el mantra en sí. Las afirmaciones normalmente se hacen mientras nos concentramos en la respiración o el cuerpo, pero con un mantra nos concentramos en su ritmo y en su calidad sonora.
He aquí algunos mantras comunes:
OM
OM AH
OM AH HUNG SVAHA
SOHAM
OM MANÍ PEME HUNG
OM NAMAH SHIVAYA
Los mantras son musicales, nos envuelven en sonidos y su ritmo nos transporta. Pueden aparecer colores e imágenes cuando nos relajamos y la sensación es a menudo cómoda y sensual, pero también pueden ser soporíferos, como cuando canturreamos una canción de cuna, a no ser que busquemos específicamente la claridad mental.
Los mantras son más místicos que una práctica menos emocional como la meditación sobre la respiración. Fácilmente crean sensaciones e imágenes y pueden tener una calidad mágica de encantamiento. Esto atrae a algunas personas y descorazona a otras. De todas las prácticas apuntadas en este libro, ésta es la más religiosa o exótica en tono.
Para hacerlos accesibles, los profesores han intentado desmitificar los mantras. Benson, en The Relaxation Response, sugiere usar la palabra «one» como mantra. LeShan sugiere encontrar un mantra de dos sílabas abriendo el listín telefónico al azar. Se toma la primera sílaba del primer nombre, luego se vuelve a abrir el listín, se repite el proceso ¡y ya tenemos un mantra!
El grupo llamado Meditación Trascendental (en adelante llamado MT) insiste en que un mantra es una disciplina psico-física y no una religión. Proporciona grandes fondos a investigaciones sobre los efectos de la meditación para apoyar su posición y ha logrado cambiar la imagen de la meditación en occidente. Hay grandes corporaciones mundiales que no tienen empacho en invitar a trajeados profesores de MT para que ayuden a los ejecutivos a relajarse.
Aun así, sigue habiendo un poco de misterio y la consiguiente sospecha con respecto a MT. Yo creo que tienen un problema: su producto es excelente, pero es tan sencillo que si lo explicaran, la gente no se lo tomaría en serio. ¿Alguien pagaría mucho dinero por algo tan básico?
Cualquiera que sea la razón, su mantra es secreto. Además, los alumnos reciben su mantra personalizado en una ceremonia de iniciación y se les pide que nunca lo divulguen. Este uso de mantras personalizados es la característica principal que distingue a MT de otras prácticas similares.
Naturalmente, corren abundantes rumores sobre estos mantras secretos: que sólo hay uno (o cuatro, o diecisiete) y que dan a todo el mundo, que todos los alumnos de un año determinado reciben el mismo mantra, que todas las personas que tienen treinta años reciben un mantra y todas las que tienen cuarenta reciben otro diferente, etcétera.
Los padres cristianos a menudo se oponen al uso de la meditación en la escuela porque sospechan que un mantra es una oración a un dios pagano. En este sentido, puedo exonerar a MT. He oído muchos mantras de MT a lo largo de los años y son lo que dicen que son: sonidos sin sentido, generalmente de dos sílabas.
¿Pero hace falta que los mantras sean secretos? En el mundo oriental, los mantras son «de dominio público», como si dijéramos. Aparecen escritos en paredes, ropas o libros, o se oyen en calles y templos. Forman parte de canciones conocidas o se leen en la parte frontal de los camiones. Están grabados sobre rocas u ondean en banderas. Los niños los saben antes de aprender a leer.
También hay mantras «secretos» que requieren iniciación, pero son más escasos. Distintos grupos pueden tener su propio mantra, por ejemplo, o un mantra ir con una práctica determinada. En todo caso, no están hechos a medida para una sola persona.
Parece que sólo MT utiliza mantras personalizados y este aspecto desconcierta incluso a personas que simpatizan con la meditación y el mantra. Da la impresión de elitismo y sugiere que los mantras tradicionales que millones de personas han usado durante miles de años no son «trascendentales».
El mantra y la meditación sobre la respiración son las dos meditaciones más extendidas en todo el mundo. Las personas tienen una afinidad inmediata con uno o con otra. La meditación sobre la respiración es más fría, analítica y realista. Un mantra, a pesar de los esfuerzos de desmitificación de algunos, sigue siendo más emotivo e imaginativo. Esto es justamente parte de la naturaleza del mantra. Yo enseño el mantra de forma sencilla, pero hay otras forma de usarlo.
Los grupos religiosos tienden a preferir el mantra porque es más adecuado para crear emoción que la respiración. El hinduismo tiene una gran tradición de canciones populares sagradas. Son como villancicos, que grupos de devotos cantan durante horas. Estas sencillas y bellas canciones son bastante repetitivas y producen el efecto de un mantra. Cuando los cristianos aprenden meditación, a menudo sienten afinidad por el mantra. El Salve María, el pasar las cuentas del rosario y las liturgias repetitivas de la iglesia son similares en efecto al mantra.
También es posible bailar siguiendo el mantra, como sabemos por haber visto a los seguidores de Haré Krishna por las calles. Hace falta mucha energía para cantar y bailar un mantra y eso dificulta pensar en cualquier otra cosa. Es adecuado para los jóvenes o para personas con mentes no disciplinadas.
En la India, un mantra se dice muy rápido y en voz alta. Se trata de la teoría de la manguera de alta presión del mantra: hacer volar todo lo demás que haya en la conciencia.
Un mantra se puede decir en voz alta o en silencio. Quienes lo usan suelen comenzar en voz alta, pero a medida que se relajan, el mantra se vuelve silencioso y se transforma en un murmullo interior, hasta que se para solo y la persona queda inmóvil.
La propia simplicidad del mantra puede ser un problema. Muchas personas consideran que el mantra es extremadamente aburrido y usar uno 20 minutos cada día se convierte en una tarea masoquista. El mantra, entonces es la medicina equivocada para esas personas, por lo que deberían probar algo que les resultara más atractivo.
Meditar sólo sobre el sonido de un mantra puede ser monótono, aunque el mantra tiende a evocar color y disposición de ánimo, simplemente debido a sus cualidades musicales.
Con la relajación, la mente a menudo genera imágenes de forma espontánea, imágenes con las que podemos jugar para hacer más profunda la meditación. Como ya he dicho anteriormente, el hecho de usar un mantra puede parecer cosa de niños.
Muchos mantras orientales son los distintos nombres de Dios. Decir un mantra es como invocar un aspecto de Dios, lo que se puede entrelazar con visualización, conceptos y emociones religiosas. Obviamente, este tipo de mantra no es un simple sonido sin sentido que se dice para relajarse.
Algunos mantras sencillos sí consisten en un solo sonido sin significado: TAM, OM AH, HUNG. Otros, igualmente sencillos, son nombres de deidades: RAM BUDDHO, JESÚS CHRISTOS, KALI. Otros son invocaciones: HARÉ KRISHNA (a Krishna), OM TARE TUTTARE TURE SOHA (a Tara, el Buda femenino) y OM NAMAH SHIVAYA (a Shiva).
Otros mantras contienen conceptos en su parte esencial: el gran mantra del Tibet OM MANÍ PEME HUNG, por ejemplo, evoca la luz de diamante del Buda de la compasión.
También existen mantras largos, como el padrenuestro y el catecismo católico, y sus equivalentes orientales. Éstos son mantras contemplativos; aunque tienen significado, estimulan un estado de ánimo en lugar del pensamiento especulativo.
El mantra puede ser muy flexible. Como la respiración, puede ser la base de una meditación más sofisticada. Es fácil añadir una visualización (de una deidad), un concepto (amor o compasión) y actividad física (mecer el cuerpo, bailar o pasar las cuentas de un rosario).
Hecho de forma sencilla, un mantra nos puede relajar con mucha rapidez. Es como un niño repitiendo una palabra sin cesar. Se puede usar en actividad, del mismo modo que podemos canturrear una canción mientras hacemos las tareas domésticas. A veces resulta desconcertante hablar con un tibetano, porque está claro, por la forma en que pasa las cuentas de su rosario, ¡que está diciendo un mantra mientras nos escucha!
Meditación básica 4: Afirmaciones
Los principiantes normalmente encuentran que las afirmaciones son muy gratificantes. Es una práctica más sencilla que la de la respiración, y para conseguir resultados no hace falta pensar o practicar mucho.
Cuando estamos relajados somos bastante sugestionables y tendemos a responder a nuestras afirmaciones sin darnos cuenta. Por este motivo, asegúrese de que su afirmación le conviene. En el siguiente ejercicio probaremos dos, pero es bueno inventarse las propias.
Instrucciones
Póngase cómodo y repase el cuerpo para detectar tensiones obvias. Cuando esté preparado, respire hondo dos veces. Suelte el aire completamente y sienta cómo la respiración se mueve dentro suyo.
En cuanto entre en contacto con la respiración, diga la primera afirmación: «MÁS LENTO». Diga la primera palabra al inspirar y la segunda al espirar. No intente regular la respiración. Adapte la afirmación a la respiración. Preste atención a las palabras hasta que salgan solas de forma automática y sin esfuerzo.
Ahora concéntrese en la respiración. Probablemente se hará más lenta. Esto generalmente sucede cuando nos relajamos, pero no importa mucho si no es así. Preste atención a las sensaciones de la respiración o los latidos del corazón. Esto ayuda a que las ondas mentales se hagan más lentas y pasen a alfa. Siga con «MÁS LENTO» durante un rato o cambie la afirmación a «DEJARSE IR». El ánimo puede cambiar. Tal vez le resulte más fácil dejarse ir al soltar el aire, o dejar ir los pensamientos, o dejar ir el esfuerzo de lograr un efecto.
Siga con la afirmación que le vaya mejor o invente una propia. Al final de la meditación observe si su estado de ánimo ha cambiado y, en tal caso, cómo.
Meditación básica 5: Mantra
Se puede usar un mantra directamente sin relajarse antes. El mantra barrerá los pensamientos y el cuerpo pronto le seguirá. Se puede decir en una meditación formal o mientras lavamos los platos, caminamos o compramos en el supermercado.
Puede usar cualquier mantra mencionado en este capítulo. Los tres siguientes funcionan bien: om ah es un buen mantra, muy sencillo (om al tomar aire, ah al soltarlo). Otro mantra sencillo es shalom (también dicho al inspirar y espirar).
Los mantras más largos le proporcionarán algo más consistente. Le mantendrán más alerta cuando se relaje profundamente. A mucha gente le gusta en especial el mantra tibetano om mani peme hung por este motivo. También tiene un ritmo repetitivo que nos transporta. Pronunciado Om maní péiméi hang, se puede decir rápido o lento, al compás de la respiración, los latidos del corazón o los pasos, o independiente de cualquier otro ritmo corporal.
Instrucciones
Elija un mantra y comience a repetirlo en silencio. Generalmente ayuda el sincronizarlo de alguna manera con la respiración natural o los latidos del corazón.
Sumérjase en la «lectura» y el ritmo del mantra. Envuélvase en el flujo de sonidos. Entrelace el mantra con las sensaciones producidas por la respiración. Deje que el mantra lo transporte. Siga con el mantra. Intente darse cuenta cuando la mente se queda en blanco. Si está perdiendo la concentración, diga las sílabas con mayor precisión o acentúe el ritmo. Disfrute.